Saltar al contenido
Anuncios

A 24 años de la muerte de #AyrtonSenna

Ayrton Senna

Varios fueron testigos del fatídico 1 de Mayo de 1994, de accidente de Ayrton Senna en Imola. Desde los colaboradores en pista, los auxiliares médicos hasta los millones de televidentes de los miles de paises que recibían esas terribles imagenes. Pero Giuseppe Piana, jefe del servicio médico del autódromo, fue uno de los primeros hombres que se acercaron al piloto brasileño tras estrellarse en la curva del Tamburello. Admitía hace un tiempo que no fue facil recordar “La muerte de Ayrton Senna fue para mí motivo de gran tristeza. Recién puedo hablar de todo esto ahora, después de diez años”. Cuando aquel día vio a Senna con la cabeza semi inclinada sobre el pecho e inconsciente, cuando logró sacarle la malla de debajo del casco, se dio cuenta “de que la situación era extremadamente crítica. Por eso, en vez de internarlo en nuestro centro pedí que el helicóptero aterrizara en la pista para llevarlo al Hospital Maggiore de Bolonia. Era la primera vez que el helicóptero aterrizaba en la pista durante una carrera”, aseguro. Con una primera inspección clínica me di cuenta de que el piloto estaba en peligro de muerte inmediato. Mi diagnóstico fue “grave trauma cráneo-facial con estado de coma” y debo decir que no se alejó demasiado de las conclusiones a las que llegaron los médicos de la terapia intensiva del hospital de Bolonia con la ayuda de la TAC (Tomografía Axial Computada)”, cuenta, aunque reconoció no haber percibido que un rayo de la rueda, como se asegura ahora, le hubiera perforado el casco. “Yo esperaba de corazón haberme equivocado sobre el pronóstico, pero lamentablemente no fue así. Desde que lo vi tuve el presentimiento de que habíamos perdido un campeón”, subrayó Piana, que ha conocido a la mayoría de los pilotos de Fórmula 1, desde Nelson Piquet, pasando por Gerhard Berger (que se incendió en la misma curva de Senna pero logró sobrevivir) y el brasileño Emerson Fitipaldi hasta el nuestro Carlos Reutemann. En diez minutos, los tres médicos reanimadores pusieron a Senna en condiciones de hacer el breve viaje hasta el hospital Maggiore de Bologna.

senna - imola

Estabilizaron la actividad cardiocirculatoria y respiratoria, y el brasileño partió vivo desde el circuito de Imola. Piana se quedó allí porque la carrera, después de 40 minutos, continuó, y tras tres percances graves en ese fin de semana no era de descartar que ocurrieran otros accidentes. Tras ser jefe del servicio médico del autódromo de la Ferrari, un año después de la muerte de Senna dejó Imola, dónde había trabajado desde la década del 60, para pasar a ser jefe del servicio médico del autódromo de la Ferrari en Mugello. El especialista contó que estuvo casi a punto de dejar su profesión después de aquel fatídico fin de semana de Fórmula 1 en el que murieron dos pilotos -el austríaco Roland Ratzenberger en su Simtek el sábado y Senna en el Williams el domingo-, mientras el viernes Rubens Barrichello había tenido un accidente en su Jordan. “Senna era un tipo especial. Siempre sonriente, siempre cordial. No puedo decir que lo nuestro era una amistad. Sería demasiado. Pero habíamos desarrollado una buena relación que había crecido durante las pruebas. Tengo una foto con él que he colgado aquí en mi consultorio de cuando Ayrton había venido a visitar el centro médico que yo había creado en Imola”, contó. “Vino junto a Alain Prost. Era 1989, si mal no recuerdo. Y Ayrton estuvo conversando conmigo un largo rato. Le expliqué lo que se hacía, cuáles eran los medios que teníamos. A menudo los pilotos sólo van a ver a los médicos si tienen necesidad. Después, los ignoran a causa de los mil compromisos que tienen. En cambio Ayrton no era así. Siempre hablábamos detrás de los boxes. Cuando me veía me decía ‘Ciao doctor!’ y yo le respondía ‘Ciao campione, como stai?”. El doctor Piana habla de Senna con admiración, pero con una cierta distante ternura, casi tratando de evitar que los sentimientos menos protegidos puedan arrastrarlo al abismo que en 1994 estuvo a punto de atraparlo. “Aquel fin de semana Senna vino a preguntar por sus colegas al centro médico, el viernes por Barrichello, y el sábado por el austríaco. Fue el único, el único… ¡Ninguno otro vino a preguntar por los heridos que estaba internados en nuestro centro!”, dice. “Cuando Ratzenberguer tuvo el accidente y yo llegué a la curva Tosa del autódromo con los demás médicos, ví que Senna se detenía para ver qué había pasado, pero los comisarios lo echaron. También ahí fue el único”, agregó. Un día después fue el turno de Senna, estrellado en la curva del Tamburello, la misma donde había muerto Gilles Villeneuve doce años antes, la misma donde Nelson Piqué chocó en 1987. “Con Piquet tuve una discusión entonces porque el quería continuar la carrera y yo me oponía, porque había tenido un trauma craneal. En esa curva se estrellaron el menos cinco pilotos de fama. Pero Senna fue el más desafortunado”, concluyo el médico.
Por Siempre Ayrton Senna

Categorías

Uncategorized

Anuncios

vjmprensa Ver todo

Periodista Deportivo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: